viernes, 30 de mayo de 2008

LASTIMA QUE NO TENGA TALLA


Por: Agustín Garizábalo Almarales

“La mamá de Juaniquito lo ha llevado donde el doctor Carlos Rolong para que le organice un programa de crecimiento y desarrollo. Está asustada porque su niño casi llega a los trece y se ve completamente imberbe, con apenas un metro y veintidós centímetros de estatura. Pero la decepción ha sido muy grande, porque el doctor Rolong, que no es dado a llamarse a engaños, les ha dicho que la talla es una condición genética y no hay forma de modificarla y, si miramos la estatura de la madre, que no sobrepasa el metro cincuenta, y del padre, que no llega al metro sesenta, no podemos ser muy optimistas con lo que pueda crecer Juaniquito, dijo el doctor Rolong, mientras miraba de reojo la enorme tristeza que ensombrecía la cara de la señora.

De modo que han salido del consultorio como casi siempre sale una mamá con su hijo, discutiendo. La madre no puede controlar la sangre que se le sube a la cabeza por el terrible sentimiento de culpa, como si ella tuviera alguna responsabilidad, o tal vez sí, pensó, porque siendo yo tan pequeña, por qué vine a enredarme precisamente con otro enano. Y Juaniquito, que ya hace pucheros para agredir sin disimulos a su madre, llora pero en realidad no sabe por qué, no sabe si eso será una enfermedad o una tara...”

-(Fragmento de mi relato “Salta, salta, Juaniquito”)

El asunto de la talla del jugador se ha vuelto un tema obsesivo en el fútbol actual. Virtualmente lo obliga a uno a andar armado con un metro cuando va a mirar un partido. Y hay gente que va más allá y le manda a hacer al muchacho el test de Tanner (“prueba que permite tener una idea de qué tan avanzado se encuentra el desarrollo de un niño o un adolescente, evaluando el proceso puberal, es decir, grado de maduración de los genitales externos y vello público”
– Médico Juan Andrés Mosquera, especialista en medicina deportiva)

De manera que vamos a hablar con un empresario o el técnico de un equipo profesional de un pelao que juega bien y lo primero que preguntan es qué estatura tiene. O de repente, estamos en una cancha abierta y hay un chico que ha sido la sensación del público por sus jugadas magistrales, y nos parece normal que alguien diga: “Ese es un crack. Lástima que no tenga talla”.

Ya no es el deleite de antes cuando en los torneos candorosamente escogíamos y gozábamos con los jugadores que más nos deslumbraban. Nos extasiábamos con las fintas, con la jugada preciosa, con la desfachatez. Simplemente nos dejábamos guiar por el gusto, por esa sensación de haber encontrado algo que nos prodigaba alegría. Ese tiempo ha pasado. Ahora uno se va pervirtiendo y se deja ganar por la responsabilidad. Y le ocurre como a los jugadores de fútbol de ahora, que terminan afanándose sólo por cumplir con lo que les exigen. Por eso hasta es bueno a veces no saber.

Y después esa pelea con los técnicos. Pareciera que nuestra labor pasó a ser la de encontrarles defectos a los buenos jugadores. Que si son bajitos, que si son lentos, que si les falta actitud. Mira uno a un buen jugador y enseguida se pone a pensar que no le va a gustar al entrenador tal porque es lento, o al Preparador físico cual porque es enano. O que le falta peso, o que juega muy relajado. ¡Tantas Cosas! Conozco técnicos de fútbol que descartan a un muchacho sin haberlo visto jugar ¡Qué horror!... sólo con verle la talla o mirarle el semblante.

Sé de otro que “descubrió”, en un centro comercial, a un chico que jamás en su vida había jugado fútbol y lo convenció de que se pusiera los cortos, porque ¡qué estampa, muchacho, qué estampa!...y hasta de Europa vino a hablarle. Porque lo que se está mirando primero es lo atlético y también si el tipo corre y mete y se adapta a un esquema, y después, sólo después, se fijan si el joven sabe jugar al fútbol. Y sé de algunos entrenadores que nunca se toman la molestia de mirar esto último.

Paradójicamente, cuanta más información poseamos, resulta más difícil hacer una elección afortunada. Son ya tantas las pautas por las cuales tenemos que regirnos, que llegamos a sorprendernos de que aparezca algún jugador que cumpla con esos requisitos. Siempre estamos llenos de vacilaciones. Y aún, con todos esos muchachos que hemos llevado al fútbol profesional durante estos años también nos asaltaron las dudas, esa estela de incertidumbre, ese quizás, no sé, puede ser, tal vez. Ahora es muy fácil venir a hablar cuando ya están arriba, pero en el camino hubo que volver a apostar por ellos en varias ocasiones, porque esto suele ser así, una suerte de futurología deportiva donde se corre más el riesgo de equivocarse que de acertar. Son escasos, por tanto, los jugadores que hicieron el recorrido impecablemente hacia arriba. Ellos muy bien lo saben.

Pero dejemos que sea el propio médico Carlos Rolong quien nos amplíe el concepto. Médico, ¿Qué nos puede decir del biotipo?

“En realidad no debería hablarse de Biotipo sino de Somatotipo. El biotipo es la constancia de ciertos caracteres físicos en un grupo determinado; Bio significa vida, y Tipo forma; entonces se trata de la descripción de signos o rasgos físicos de una forma tipo de animal o planta que puedan ser considerados como modelos de su especie o raza. En tanto Somatotipo viene de Soma: cuerpo y Tipo: forma; es decir, se puede definir como el sistema diseñado para valorar la forma corporal y su composición mas frecuentes permitiendo registrar en deportistas, por ejemplo, componentes como la delgadez, grasa corporal o masa muscular y a su vez la estatura, peso etc. O sea que se puede medir, permite configurar un percentil, establecer unos parámetros con respecto a sí mismo y a individuos de la misma edad a escala local, nacional o mundial. Luego, en nuestro medio, se viene utilizando mal la palabra Biotipo. Cuando se vaya a hablar de la talla y peso o de la conformación corporal de un futbolista, debe decirse Somatotipo, aun cuando el término sea menos conocido”

- Y ¿qué tan importante es la talla para jugar fútbol de alta competencia?

“Puede ser importante si va a jugar en la posición de arquero o zaguero central; en esas zonas, especialmente, la estatura es vital. Para el resto de las posiciones el joven tendrá que compensar su falta de talla con otros elementos, como una muy buena masa muscular, excelente potencia para la saltabilidad y por supuesto, tener exquisita técnica y conocimiento del juego. Seguro que, si además de ser bajito es débil en su constitución física, no tendrá muchas posibilidades de consolidarse en ese fútbol invadido por atletas de gran proporción”

En la selección de talentos, en ocasiones, conviene guiarse por algunos parámetros establecidos. Pero no debe ser lo más importante. Tiene que haber una señal, un sexto sentido, algo más que te indique que hay un talento palpitando en la cancha. Por mucho que nos apoyemos en las ciencias y en las mediciones científicas, en el fútbol finalmente, la decisión sobre la captación de un jugador es tomada con base en apreciaciones subjetivas.

¿Cuántos no andan metidos en un campo de fútbol, con unas pintas bárbaras y les llaman futbolistas porque cobran, pero escasamente patean un balón y tienen un resorte en vez de pie?

Un entrenador brasilero dijo alguna vez que en el fútbol debía hablarse sólo de jugadores buenos o malos, no de altos o bajitos.


Si desea hacer un comentario o enviar alguna sugerencia escriba a agarizabalo@hotmail.com,
Publicado en el Heraldo Deportivo - Abril 15 de 2008.

1 comentario:

gustavo dijo...

Profe, Garizabalo... excelente análisis conceptual de todo el texto, pero más aun.... la profundidad de la toda la lectura llevada a la realidad Colombiana nos deja un sabor amargo de lo atrasado que estamos tanto en cultura deportiva como de perdida de valores. Gracias por compartir sus conocimientos y experiencia y hoy en el Centro de formación de talento humano en salud - SENA a los Técnologos en dirección técnica de fútbol. Ahora entiendo porque su charla la llevo a que el futbolista hay que estratificarlo y esto se hace con asesoramiento personalizado para así identificar al jugador que en verdad tiene talento, es consagrado y su vocación es ésta. Si en alguna de estas bases fundamentales falla no esta preparado todavía. Me gusto cuando nos hablo que consagración de un futbolista es cuando el preparador le ha creado hábitos sanos, pero esto implica:
- Una buena alimentación.
- Descanso después de un intenso entrenamiento.
- Higiene tanto en su cuerpo como en su espíritu.
- Buen manejo de su tiempo libre.
Me gusto lo que dijo: Que el éxito es un conjunto de pequeñas cosas, fundamentadas y hechas una a una en armonía con el todo. Lo veo como construcción del desarrollo integral de un ser sano, independiente si va ser jugador profesional de fútbol o un ciudadano integro.
http://profesionales en capacitación o el blog: tecnologos en dirección técnica de fútbol.