viernes, 3 de enero de 2014

CÓMO ACOMPAÑAR UN TALENTO


Por: Agustín Garizábalo Almarales

 Todos quieren ganar
 pero no todos tienen el deseo sincero
 de prepararse para hacerlo”
-Bobby Knight

 Cómo Acompañar un Talento:

Acompañarlo, quererlo, cuidarlo...Jajaja...¡Pero tampoco así!
 Lo primero es conocerlo bien: Su entorno social y afectivo, cuáles son sus motivaciones, sus aficiones, sus dudas, y si está dispuesto a asumir profundamente esa vocación. No basta con pañitos tibios, aquello de que a veces sí y a veces no, debe haber una continuidad necesaria. La clave está en los hábitos que adquiera; estos vienen a ser el verdadero soporte de una carrera exitosa. Por supuesto que tendrá que gozar con cierta habilidad diferencial, un mínimo de magia y una evidente capacidad de consagración. En últimas, lo que se busca es un talento que pueda convertirse en un atleta, porque sólo los atletas pueden competir en los altos niveles.

 Pero, ¿Qué decirle? ¿Cómo abordarlo? ¿Hacia dónde apuntar?...

 Primero, y lo más importante, orientarlo para que aprenda a manejar su energía vital (Jim Loehr). Este es el principal patrimonio del ser humano. De la manera como administre esa energía dependerá que pueda potencializar su talento. Que se alimente adecuadamente, que descanse lo indispensable, que aprenda a gestionar sus conflictos, que se dedique a una actividad productiva en sus tiempos libres. 

Que evite los desgastes innecesarios: Que aprenda a vivir relajado, con un mínimo de esfuerzo, como un gato durante el día, para que, cuando lleguen los momentos de máxima exigencia, pueda contar con esa energía deliberadamente acumulada. Si no la maneja bien, ésta, con seguridad, terminará despilfarrada, agotada o disminuida, de tal forma que sería tanto como salir de casa con el celular semidescargado.

 Jim Loehr (*) también nos habla de que hay que tener cuidado con las historias que contamos. Se desperdicia mucho tiempo y energía, cuando una persona se queja, se pone triste o furiosa. Narrar un panorama pesimista y negativo es definitivamente inútil.  Es preferible cierto desdén al fracaso, que sepa que, en realidad, los fracasos son secundarios, apenas pequeñas desviaciones del camino cuando se tiene clara la meta. Un ánimo alegre y dispuesto predispone al triunfo.

  Importante que el joven aprenda a identificar su clientela, todos la tenemos. Una buena relación con la gente más cercana (familia, amigos, compañeros, entorno) favorecerá los vínculos afectivos y habrá mejor disposición de ánimo para emprender nuevos esfuerzos. Una excelente relación con la clientela externa (periodismo, fanáticos, opiniones diversas), redundará en una buena imagen y, por consiguiente, en la construcción  de la MARCA PERSONAL DE CALIDAD que todo talento debe gestionar a través de sus acciones, presentación personal, actitud dispuesta y una enorme pasión por lo que hace.

 Un carácter asertivo es clave, y se construye tomando decisiones, asumiendo riesgos, guiándose por verdades internas. Si tratamos siempre de adaptarnos a lo que piensen los demás, nunca emprenderemos un camino diferente. Y la personalidad para triunfar tiene relación directa con ese sello personal.

 Debe llevar sus propios controles.“Lo que no se puede medir no se puede mejorar”, señala el filósofo William Pepperell. Conviene entonces  mantener los registros de  sus progresos y falencias. Esta medida servirá como motivación cuando perciba mejorías de su proceso.

Que oriente todo su tiempo y esfuerzo al trabajo, al entrenamiento, a mejorar cada día, no necesariamente a competir. Con frecuencia el joven talento se desespera cuando no entra en competencia porque, naturalmente, quiere mostrar sus condiciones. Lo ideal es esperar el momento preciso: Tarde o temprano tendrá su cuarto de hora y entonces es ahí donde tiene que marcar diferencia. Que cuando le toque actuar lo cojan confesado y adecuadamente preparado.

 Que entienda que todavía no es, sino que está en un proceso de serlo. Implica, por lo tanto, concentrarse en la rutina diaria, sumarle elementos a ese proyecto, hacerlo crecer día a día. Y empezar, de una buena vez, a mantener un comportamiento profesional aunque todavía no esté recibiendo salario por ello. Profesional no es el que gana dinero, sino aquél que se dedica a una actividad útil a los demás y sea reconocido por ello. Cuando esté dispuesto a aprender siempre y a mejorar sus resultados, estaremos ante alguien con capacidad comprobada, y digno de confianza para llevarlo a las mayores cimas del universo.

 agarizabalo@hotmail.com

 im Loehr (*): Coaching estadunidense, especialista en orientar atletas de alto rendimiento.

 Publicado en la Revista de ASEFAL 2014

2 comentarios:

Mauricio Quintero dijo...

Que buen documento para que todo entrenador tenga en cuenta en el momento de prepar un talento deportivo, muy preciso y oportuno ademas respaldado por grandes personajes en el tema.
Felicitaciones y gracias Agustin.

chello16 dijo...

Gracias maestro Agustín