miércoles, 2 de abril de 2008

Problemática del Fútbol en la Costa Caribe ( 1 )

Por: Agustín Garizábalo Almarales



El jugador de la Costa Caribe es reconocido nacionalmente como un elemento de muchas condiciones técnicas, picardía, temperamento, potencia y capacidad goleadora. A nivel de los torneos de Difútbol generalmente un equipo de la costa está en las grandes finales. Nuestros jugadores son apetecidos por los equipos del interior del país. Pero, ¿qué nos pasa que tenemos tan poca presencia en el fútbol profesional y mucho menos en las selecciones Colombia?.. ¿Por qué nuestros jugadores se han ido quedando en el concierto nacional?... ¿Están mal preparados?... ¿No hay verdadero proceso?... ¿No hay apoyo?... ¿Hay crisis dirigencial?... ¿Falta mejor capacitación?... ¿Son estas las verdaderas razones o son más bien coyunturales?... ¿Cuál es la problemática de nuestro fútbol?...

Aquí trataremos de analizar, brevemente, algunas de esas razones que consideramos claves de acuerdo con nuestra experiencia en este campo. En todo caso serán simples propuestas con el ánimo de iniciar una discusión que nos lleve hacia conclusiones más profundas y definitivas, que nos permitan mejorar y salir de este estado de retraso en que nos hallamos. Veamos:

Educación física de base: A falta de una política educativa seria y coherente, en la escuela básica primaria, el licenciado en Educación Física es un lujo que muy pocas instituciones pueden darse, de tal forma que el deportista crece sin la más mínima orientación al respecto, arribando a su juventud prácticamente descompensado, descoordinado y atrasado en su formación óseo-muscular. ¿Cuántos muchachos llegan a la edad adulta y ni siquiera “saben” correr?...

Instructores idóneos: ¿Cuáles son las personas que trabajan en el fútbol de formación?... Su capacitación es casi nula: son, en términos generales, seres espontáneos que aprovechan su disponibilidad de tiempo, su vocación pedagógica o su deseo de aparecer para dedicarse a esta brega. Jubilados, zapateros, desocupados, estudiantes de educación física o ex-jugador de fútbol, conforman esta especie. ¿Dónde están los más preparados?...pues en colegios privados o instituciones que les ofrecen una estabilidad económica que les permiten llevar una calidad de vida más decente, porque en el fútbol aficionado no tienen nada garantizado; quedarse allí es casi exponerse a vivir exiguamente y casi de la caridad pública o al amparo de un mecenas. Definitivamente, la actividad de técnico de fútbol aficionado no es vista como una profesión cabal, más bien la gente cree que es algo así como un hobby. Son muy pocos los clubes aficionados que pueden sostener los requerimientos económicos de un verdadero profesional.



Capacitación especializada: La capacitación de nuestros técnicos es todavía muy informal y fraccionada, propensa más bien a las consabidas charlas de técnicos profesionales de moda o en buen retiro, quienes comparten sus “experiencias”, pero la mayoría de ellas en el fútbol profesional, lo que le quita la dimensión formativa de las vivencias que pudieran tener aquellos que se han especializado en las divisiones de base.

Metodología de entrenamiento: Quizás por las mismas limitaciones económicas, la capacitación y actualización de los técnicos en nuestro medio son precarias, de tal forma que estamos atrasados con respecto a la Metodología que se está utilizando ya en algunas regiones del país. Seguimos insistiendo en los mismos ejercicios sin mayor exigencia que la de estar estático esperando que nos lancen el balón para hacer un gesto técnico; este modelo Analítico ha sido profusamente revisado en otros entornos. Este método se utiliza con jugadores específicos para su perfeccionamiento y la clave está en la capacidad de corrección de cada gesto más que en la repetición por sí misma. No obstante, en la actualidad se está practicando más el Método Global, que es más dinámico, más cercano a la realidad de juego, más exigente. Con esta metodología se orienta el entrenamiento del fútbol “teniendo en cuenta la oposición, el enfrentamiento dinámico del juego y postula que el jugador se construye progresivamente a partir del juego y de situaciones-problemas” (Eric mombaers).En definitiva, la perfecta combinación de estas dos metodologías viene a ser la base para una correcta fundamentación y formación del futbolista.

Métodología de evaluación: También tenemos que revisar este aspecto: Los entrenadores de la costa somos diligentes y buenos para trabajar, pero casi no tenemos elementos de juicio para hacer una correcta evaluación; todavía caemos en error de ser “toderos” y no se ha creado la cultura (que ya existe en algunas instituciones del interior del país y del Valle del Cauca) de la “Interdisciplina”, es decir, contar con el apoyo del médico, el psicólogo, la trabajadora social, el kinesiólogo y otros profesionales que puedan representar un mejor criterio al momento de una evaluación. Somos muy dados al “Ojímetro”, no llevamos controles, estadísticas, gráficas de rendimiento; en una palabra, nos falta más organización. Además, tenemos que ayudar más al desarrollo del talento individual, es decir, normalmente nos conformamos con trabajar al equipo, y nos olvidamos de reforzar o corregir aspectos individuales de los Talentos del grupo y más bien les permitimos ciertas libertades confiando siempre en sus condiciones innatas y no somos capaces de exigirles mayormente, con un verdadero rigor, tan preocupados como estamos de ganar partidos y torneos sin tener en cuenta que podemos estar atrofiando un jugador potencial de la alta competencia. A los mejores jugadores, a los “Talentos” (a veces tan escasos), hay que darles más facilidades y argumentos, más elementos para defenderse en el fútbol y en la vida, dedicarles más tiempo, pero exigirles más, hacerlos pensar, “ponérselas difícil”.


Metodología y Revisión de “La Táctica”: En nuestro medio se confunde muchas veces la “Táctica” con el “Sistema de juego”. La táctica son todos los elementos del juego por los que uno se inclina; algo más, el “Sistema” es parte de la táctica elegida. El fútbol es un deporte de situación y en la medida en que les planteemos “problemas Tácticos” a nuestros jugadores, ellos se enriquecerán y estarán mejor preparados cuando durante un partido se les presente una situación similar. Algo así como: “¿Qué pasaría sí....?" " ”. El jugador intentará resolver: acierta o se equivoca; nosotros le aclaramos. Pero le estamos entrenando para que “Piense”, que aprenda a “leer” una jugada. “El error como instrumento de trabajo”. Pero antes, tenemos que “afilar” nuestra capacidad para sacar las preguntas en cada situación y dominar el arte de saber cuándo y dónde se corrige.

Dirigentes: El perfil de nuestros dirigentes sigue siendo el mismo de hace tanto tiempo: El consabido “Mecenas generoso”, mas, con una agravante: ahora aspira a enriquecerse con una actividad que antes hacía por amor. El dirigente es un personaje importante en el fútbol actual, pero en muchos casos él mismo no es consciente de esa importancia; no se prepara: no existe una carrera de “Dirigente”, no hay parámetros claros de su quehacer, no hay coherencia entre lo que ellos deciden (que ahora es bastante), con lo que aspiran jugadores y técnicos para desarrollar un mejor trabajo. El dirigente debe ser un facilitador, un gestor, un ejecutivo de ideas, un “creador” de condiciones propicias; pero, cuando se realiza un curso de actualización los dirigentes no asisten, se lo dejan a los técnicos, y después, cuando hay que tomar una decisión lo hacen con SU criterio anticuado, contrario a los piensan ahora sus técnicos que se han preparado
(“¡Qué van a inventar!”-dicen). Prácticamente el éxito de una empresa futbolística está dado por la calidad de la relación entre sus dirigentes, técnicos y jugadores.

Periodismo especializado: Estamos en la era de las comunicaciones. Y sabemos de la importancia de una información idónea. En este orden, debería existir un periodismo especializado en fútbol aficionado, que también eduque, que sea mesurado en los elogios y condescendiente en las críticas, que tenga conciencia de que su labor puede mejorar o dañar a un futbolista en cierne, que conozca realmente el medio en que se desenvuelve. Ocurre muchas veces que un periodista, sin conocer las diferencias que puedan existir entre uno y otro, compara el fútbol aficionado con el profesional y a partir de allí pontifica sin calcular el efecto negativo que pueda generar una opinión descontextualizada.

Próxima entrega: Nivel de competencia, Escenarios deportivos, Proliferación de escuelas, Supervisión del Estado, Concepción de Juego.

agarizabalo@hotmail.com

Publicado en El Heraldo Deportivo, Noviembre 6 de 2007.

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